Ha sido nuestra primera semana en Dublín y para ser sinceros ha pasado muy lentamente y sin complicaciones. Tuvimos una suerte enorme ya que 24 horas después de haber aterrizado ya teníamos las maletas en nuestro nuevo hogar. Compartimos casa con una pareja brasileña en un barrio bastante feo para mi gusto, en Dublin 8. Eso sí, en cuestión de 10 minutos nos plantamos en St. Patrick y ahí cambia el panorama.
La elección del hogar ha sido algo precipitada pero necesaria. Para costar 450€ tiene sus pequeños defectos, inconvenientes que pensabamos no volver a tener después de vivir en nuestra pequeña casita de Lavapies. Y estoy hablando del incómodo calentador de agua. Por suerte es mucho más grande que el que tuvimos en su día, puede que de para 3 o cuatro duchas pero, según Rafael, hay que encenderlo a apagarlo, algo con lo que no estoy muy de acuerdo. Creo que mantenerlo encendido supondría algo más de gasto pero ¿merece la pena…? Por otro lado la habitación no es muy grande pero casi mejor, así hacemos más vida en el salón-cocina.
Algo que me sorprendió viendo las fotos de los pisos en www.daft.ie es la cantidad de cocinas que cuentan con una encimera eléctrica. Echamos de menos algunos utensilios de cocina como nuestra querida minipimer, snif.
Cerca disponemos de 3 supermercados, el Lidl entre ellos, pero poca vida callejera y un par de pubs a los que aún no hemos entrado.
Gracias a Vodafone disponemos de 8Mbits de conexión ADSL que nos llenan las horas muertas y que servirán de vehículo para transportar nuestros CVs vía mail. Además tenemos TV por cable de UPC que nos está dando mucho juego para ver películas con sus subtitulos en english.
Por otro lado la calefacción no sé cómo funcionará pero es eléctrica, o nos comen las facturas o cambiamos de casa
Para entrar en el recinto tenemos que meter un código de 4 cifras y para acceder al portal otro diferente, fuera llaves!










